quarta-feira, 4 de março de 2015

A França depois do "Charlie Hebdo" - "El ideal republicano francés se estrella en Marsella"



En el centro de Marsella, las fronteras son sutiles, pero constantes y muy marcadas. El barrio más pobre de Francia, el distrito tercero, se encuentran a unos cientos de metros de los yates atracados en el Puerto Viejo, de toda la renovación impulsada durante la capitalidad cultural europea de la ciudad. Basta con cruzar unas calles para pasar de un mercado árabe, que podría estar en cualquier ciudad del Magreb, a toparse con las tiendas de las marcas de ropa más caras. En cada espacio la población es diferente. Cuando se sale desde centro hacia los grandes barrios populares del norte de la ciudad, los límites son mucho menos sutiles. El tejido urbano es aquí insólito: pequeños pueblos de casas bajas, habitados en su mayoría por los llamados galos —descendientes de franceses que no provienen de la emigración— donde se produce una fuerte concentración de voto ultra al Frente Nacional. Estos núcleos están rodeados por tremendas torres de viviendas sociales, las Cités, guetos de pobreza y paro, habitados en su mayor parte por familias provenientes de la inmigración, aunque en muchos casos llevan varias generaciones en Francia.
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